© bspp 2014-2015  Se permite la reproducción de lo contenido en esta página siempre que se mencione el origen.    Actualizada en agosto de 2015
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Situaciones especiales

Pese a que hoy en día tendemos a pensar que tenemos todo bajo control, en cualquier momento pueden surgir  situaciones inesperadas que pueden volverse muy peligrosas si no tenemos unos conocimientos elementales que nos pueden ayudar a enfrentarnos a esos los peligros. ¿A qué tipo de situaciones nos referimos? Las situaciones pueden ser muy variadas, desde riesgos en el hogar, en la calle o el campo o incluso ante situaciones muy poco habituales como catástrofes o situaciones climatológicas adversas. El tema de las catástrofes es muy delicado y siempre se está supeditado a los riesgos existentes en la zona en la que cada uno se encuentre. Por ello, el primer paso y fundamental, es conocer que tipo de riesgos existen en la zona donde vives o te encuentras. Pueden ser muy variados como riesgo por tormentas, inundaciones o incluso riesgo sísmico (terremotos) o volcánico (básicamente en las Islas Canarias). Las autoridades de Protección Civil de cada región tienen identificados los riesgos en su entorno y proporcionan información a los ciudadanos de cómo prevenir y enfrentarse a cada situación. Recomendamos muy insistentemente informarse y seguir sus indicaciones. De todas formas, en esta sección vamos a incluir información básica para enfrentarse a diferentes situaciones potencialmente peligrosas. En cualquiera de los casos, el mejor de los consejos es siempre: identifica los riesgos que te pueden afectar y toma medidas para eliminarlos o al menos minimizarlos. Y siempre, intentar mantener la calma

Recomendaciones en el hogar

Con niños pequeños La primera medida es siempre educarlos para que no hagan cosas que no deben, sin embargo sabemos que tienen una tendencia natural a no hacer siempre caso. Por ello se siguieren medidas paliativas. Electricidad: proteger los enchufes para que no metan los dedos. En las viviendas modernas esa protección está incorporada en las propias tomas, pero en instalaciones antiguas no es así Medicinas o productos peligrosos: mantenerlos siempre fuera de su alcance. Cerrar los armarios donde se almacenan con llave u otro sistema de seguridad. Si se produce contacto con un producto toxico (como por ejemplo beber lejía), llamar al teléfono de emergencias toxicológicas donde se darán las recomendaciones adecuadas ante cada producto y situación: 91 562 04 20. Y seguir sus indicaciones. Si la situación es grave, tampoco dudar en llamar al 112 para solicitar ayuda. Servicio de Información Toxicológica Esta página incluye recomendaciones más específicas. Con personas con problemas físicos o poco ágiles: Suelos: mantenerlos libres de obstáculos como alfombras o incluso muebles que entorpezcan el paso. Esto evitará caídas. Baños o duchas: cubrirlos de elementos antideslizantes. También colocar los asideros que se consideren adecuados para entrar, salir o realizar la actividad que se requiera (por ejemplo: sentarse en el inodoro). Esta recomendación es adecuada siempre, sin importar las características de las personas que habiten la vivienda, Dormitorio: no utilizar camas ni demasiado bajas ni demasiado altas; la altura que permita a la persona incorporarse fácilmente. Con calentadores: A gas: Estos sistemas tienen el peligro de escapes que pueden generar intoxicaciones o explosiones. Comprobar el estado de la instalación, que esté bien conectado y sin piques ni roturas en empalmes o tubos. Asegurarse siempre de que están desconectados o bien cerrados si no se utilizan. Si se detecta un escape de gas: no encender ningún tipo de luz ni utilizar aparatos eléctricos ni que puedan generar chispas. Ventilar muy bien la zona y evacuarla durante un tiempo prudencial (hasta que la concentración de gas haya desaparecido). Braseros o similares: Aunque estos sistemas se utilizan muy poco actualmente, en edificios antiguos todavía están presentes. Utilizados con precaución cumplen con su función; pero esto no evita que se pueda generar una mala combustión. SI esto se produce, los gases generados pueden ocasionar la asfixia. Por ello se recomienda evitar su uso, y si no es posible, hacerlo en lugares bien ventilados o con sistemas de detección de gases. Con fuego Velas: tener mucha precaución al utilizarlas, no dejarlas nunca desatendidas, utilizar veleros apropiados y nunca colocarlas cerca de cortinas, papeles o elementos que prendan fácilmente. Han de tener una base estable que evite que puedan caer. Tampoco permitir que menores o personas con problemas mentales jueguen con ellas. Cocinando: SI al cocinar prende el aceite de la sartén o similar; no echar nunca agua. Para apagar el fuego cubrir el recipiente con una tapa sin agujeros o similar o cubrirlo con un trapo húmedo. Apartar o apagar la fuente de calor y esperar bastante rato antes de retirarlo, ya que el riesgo de que se regenere el fuego es alto. Si prende el extractor, utilizar un extintor, sin olvidar desconectarlo. En cualquier otro lugar de la casa: utilizar un extintor. Si no se dispone de uno y el fuego es de pequeñas dimensiones: intentar sofocarlo con una manta o similar, preferiblemente húmeda. Si el fuego comienza a tener una dimensión considerable, abandonar la habitación cerrando la puerta y avisar inmediatamente a los servicios de emergencias 112 y a los vecinos. Tener siempre presente que el fuego se extiende muy rápidamente y que puede atraparnos fácilmente. Y también que lo que más víctimas causa es la inhalación de humo. Si te ves rodeado por fuego-humo: - Abandonar rápidamente el lugar, sin correr pero sin detenerse. Si no es posible, ir a una ventana o elemento exterior y esperar la ayuda.  - Mantenerse por debajo del humo, agacharse, andar a  gatas o tumbado si es necesario. - Cubrir la boca y nariz con un trapo húmedo. - Antes de abrir cualquier puerta, tocarla (puerta y pomo) y si esta caliente, no abrirla si no es imprescindible ya que al otro lado hay fuego. - Al abandonar el lugar, intentar cerrar las leves de paso de gas y electricidad; informar a los servicios de emergencia de si se ha podido o no y de su ubicación. Recomendamos que se instalen detectores de humos y gases en los lugares de riesgo: como en habitaciones donde se utilicen braseros, en cocinas que utilicen gas, etcétera. Si tienes cualquier duda, los servicios de extinción de incendios de tu localidad o región te darán gustosamente las indicaciones de lo que es más recomendable en cada caso. Y no olvides hacer el mantenimiento periódico adecuado recomendado para cada equipo.

Recomendaciones ante situaciones

meteorológicas adversas

Ante tormentas: Lo más recomendable es no exponerse innecesariamente y buscar refugio. Si es imprescindible salir al exterior: abrigarse adecuadamente, sin olvidar un buen calzado adaptado a al situación. E incluso valorar utilizar un bastón si las superficies no peligrosas. En casos extremos valorar la utilización de medios especializados, como raquetas de nieve, camprones, etcétera. También se recomienda llevar el teléfono móvil bien cargado y un silbato o similar (especialmente en áreas no urbanas), por si es necesario llamar la atención. Informar siempre a alguien de lo que se pretende hacer y del recorrido aproximado que se pretende seguir. Si es necesario coger un vehículo, que este tenga las condiciones adecuadas (por ejemplo: con cadenas o ruedas para la nieve). Salir con el depósito lleno y ropa de abrigo. Si te quedas atrapado en el vehículo. Solicitar ayuda (112) y no abandonarlo a menos que sea imprescindible. Ante tormentas eléctricas: Buscar refugio. Pero nunca hacerlo junto a líneas de alta tensión, vallados metálicos, árboles ni estructuras solitarias. En un bosque, no pegarse a los troncos y no acercarse a los árboles más altos. Si se busca refugio en una cueva, no quedarse ni cerca de la entrada ni cerca del fondo ni de las paredes. En un vehículo, no tocar las partes metálicas. Si el vehículo recibe el impacto de un rayo. Salir del mismo sin tocar su estructura, de un salto preferiblemente. Si se recibe el impacto de un rayo, solicitar ayuda inmediatamente 112, aunque crea que se encuentra bien. Ante inundaciones: No cruzar nunca corrientes de agua, por poca profundidad que tengan; ni a pie ni con un vehículo. Si te atrapa una corriente, luchar por mantener siempre la cabeza fuera del agua. Agarrarse a algo sólido y aguantar. Si ves que te va a ocurrir dentro de un vehículo, abrir la ventanilla para poder abandonarlo si se empieza a sumergir. Si lo que te atrapa es un remolino: dejarse llevar, y salir de el en cuanto sea posible.

Recomendaciones ante accidentes o

catástrofes

Ante accidentes de tráfico: Quitar el contacto del vehículo. Ponerse los chalecos reflectantes y Señalizar el lugar (triángulos de emergencia) . Moverse siempre lo más alejado de la calzada. No abandonar el vehículo, a menos que existan otros riesgos como de incendio, de ser envestidos por otros vehículos o similares. Si se abandona el vehículo, buscar refugio lejos de al calzada, tras los quita-miedos o casi fuera del arcén. Avisar a las autoridades (112) informando sobre el lugar, número de víctimas y vehículos afectados; así como cualquier otro dato que se considere de interés (si hay heridos, productos peligrosos, etcétera). Ante derrumbamientos: En la medida de lo posible, abandonar el lugar rápidamente. Desplazarse pegados a la pared y sin empujar. Alejarse de edificios o elementos susceptibles de caer (árboles, postes, etcétera). Si no se puede abandonar el lugar: refugiarse agachado pegado a paredes (de hormigón o ladrillo), armarios o muebles resistentes. Si se hace debajo de una mesa, hacerlo en la parte más cercana a la pared. Nunca hacerlo en los marcos de las puertas ni ventanas; son la parte más débil de la estructura. El objeto de esto es conseguir lo que se denomina el triángulo de la vida” y es el lugar donde se encuentran la mayoría de supervivientes.

Ante cualquier emergencia, lo más recomendable es tener un plan

Aunque no es habitual, la mejor manera de aumentar las posibilidades de supervivencia ante diferentes situaciones es tener preparado un plan de actuación ante las mismas. No es necesario tenerlo por escrito, ni que sea preciso al milímetro, basta con recoger ideas generales y acciones concretas ante cada una de ellas. Es interesante haber pensado en ello y escogido qué acciones se tomarán en cada momento. Repasar y actualizar el plan periódicamente permitirá que si sucede una situación peligrosa, las posibilidades de reaccionar rápida y adecuadamente son mayores. En lugares donde existen riesgos conocidos, como zonas de riesgo sísmico, de inundaciones u otro cualquiera; se recomienda encarecidamente tener dispuesto un plan. E incluso un equipo de supervivencia que pueda ser tomado rápidamente y permitir sobrevivir hasta la llegada de la ayuda. Como ejemplo la página web de la Cruz Roja estadounidense recoge recomendaciones ante distintos tipos de situaciones: tornados, inundaciones, tormentas, etcétera. Es interesante echarle una ojeada. www.redcross.org La APP más interesante Y también comentamos que la Cruz Roja Estadounidense a desarrollado una aplicación para teléfono móvil que sirve para aprender sobre primeros auxilios, incluye recomendaciones ante diferentes situaciones de emergencia y además ante situaciones de primeros auxilios proporciona la información fundamental para poder reaccionar inicialmente. Consideramos que es una aplicación muy recomendable. Se llama First Aid y es gratuita, se instala en inglés pero se puede configurar en español muy fácilmente. También considerar que el tamaño de la aplicación tiene un tamaño grande. Si quieres más información, no dudes en contactar con nosotros escribiéndonos a: contacto@bspp.es
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Situaciones especiales

Pese a que hoy en día tendemos a pensar que tenemos todo bajo control, en cualquier momento pueden surgir  situaciones inesperadas que pueden volverse muy peligrosas si no tenemos unos conocimientos elementales que nos pueden ayudar a enfrentarnos a esos los peligros. ¿A qué tipo de situaciones nos referimos? Las situaciones pueden ser muy variadas, desde riesgos en el hogar, en la calle o el campo o incluso ante situaciones muy poco habituales como catástrofes o situaciones climatológicas adversas. El tema de las catástrofes es muy delicado y siempre se está supeditado a los riesgos existentes en la zona en la que cada uno se encuentre. Por ello, el primer paso y fundamental, es conocer que tipo de riesgos existen en la zona donde vives o te encuentras. Pueden ser muy variados como riesgo por tormentas, inundaciones o incluso riesgo sísmico (terremotos) o volcánico (básicamente en las Islas Canarias). Las autoridades de Protección Civil de cada región tienen identificados los riesgos en su entorno y proporcionan información a los ciudadanos de cómo prevenir y enfrentarse a cada situación.  Recomendamos muy insistentemente informarse y seguir sus indicaciones. De todas formas, en esta sección vamos a incluir información básica para enfrentarse a diferentes situaciones potencialmente peligrosas. En cualquiera de los casos, el mejor de los consejos es siempre: identifica los riesgos que te pueden afectar y toma medidas para eliminarlos o al menos minimizarlos. Y siempre, intentar mantener la calma

Recomendaciones en el hogar

Con niños pequeños La primera medida es siempre educarlos para que no hagan cosas que no deben, sin embargo sabemos que tienen una tendencia natural a no hacer siempre caso. Por ello se siguieren medidas paliativas. Electricidad: proteger los enchufes para que no metan los dedos. En las viviendas modernas esa protección está incorporada en las propias tomas, pero en instalaciones antiguas no es así Medicinas o productos peligrosos: mantenerlos siempre fuera de su alcance. Cerrar los armarios donde se almacenan con llave u otro sistema de seguridad. Si se produce contacto con un producto toxico (como por ejemplo beber lejía), llamar al teléfono de emergencias toxicológicas donde se darán las recomendaciones adecuadas ante cada producto y situación: 91 562 04 20. Y seguir sus indicaciones. Si la situación es grave, tampoco dudar en llamar al 112 para solicitar ayuda. Servicio de Información Toxicológica Esta página incluye recomendaciones más específicas. Con personas con problemas físicos o poco ágiles: Suelos: mantenerlos libres de obstáculos como alfombras o incluso muebles que entorpezcan el paso. Esto evitará caídas. Baños o duchas: cubrirlos de elementos antideslizantes. También colocar los asideros que se consideren adecuados para entrar, salir o realizar la actividad que se requiera (por ejemplo: sentarse en el inodoro). Esta recomendación es adecuada siempre, sin importar las características de las personas que habiten la vivienda, Dormitorio: no utilizar camas ni demasiado bajas ni demasiado altas; la altura que permita a la persona incorporarse fácilmente. Con calentadores: A gas: Estos sistemas tienen el peligro de escapes que pueden generar intoxicaciones o explosiones. Comprobar el estado de la instalación, que esté bien conectado y sin piques ni roturas en empalmes o tubos. Asegurarse siempre de que están desconectados o bien cerrados si no se utilizan. Si se detecta un escape de gas: no encender ningún tipo de luz ni utilizar aparatos eléctricos ni que puedan generar chispas. Ventilar muy bien la zona y evacuarla durante un tiempo prudencial (hasta que la concentración de gas haya desaparecido). Braseros o similares: Aunque estos sistemas se utilizan muy poco actualmente, en edificios antiguos todavía están presentes. Utilizados con precaución cumplen con su función; pero esto no evita que se pueda generar una mala combustión. SI esto se produce, los gases generados pueden ocasionar la asfixia. Por ello se recomienda evitar su uso, y si no es posible, hacerlo en lugares bien ventilados o con sistemas de detección de gases. Con fuego Velas: tener mucha precaución al utilizarlas, no dejarlas nunca desatendidas, utilizar veleros apropiados y nunca colocarlas cerca de cortinas, papeles o elementos que prendan fácilmente. Han de tener una base estable que evite que puedan caer. Tampoco permitir que menores o personas con problemas mentales jueguen con ellas. Cocinando: SI al cocinar prende el aceite de la sartén o similar; no echar nunca agua. Para apagar el fuego cubrir el recipiente con una tapa sin agujeros o similar o cubrirlo con un trapo húmedo. Apartar o apagar la fuente de calor y esperar bastante rato antes de retirarlo, ya que el riesgo de que se regenere el fuego es alto. Si prende el extractor, utilizar un extintor, sin olvidar desconectarlo. En cualquier otro lugar de la casa: utilizar un extintor. Si no se dispone de uno y el fuego es de pequeñas dimensiones: intentar sofocarlo con una manta o similar, preferiblemente húmeda. Si el fuego comienza a tener una dimensión considerable, abandonar la habitación cerrando la puerta y avisar inmediatamente a los servicios de emergencias 112 y a los vecinos. Tener siempre presente que el fuego se extiende muy rápidamente y que puede atraparnos fácilmente. Y también que lo que más víctimas causa es la inhalación de humo. Si te ves rodeado por fuego-humo: - Abandonar rápidamente el lugar, sin correr pero sin detenerse. Si no es posible, ir a una ventana o elemento exterior y esperar la ayuda.  - Mantenerse por debajo del humo, agacharse, andar a  gatas o tumbado si es necesario. - Cubrir la boca y nariz con un trapo húmedo. - Antes de abrir cualquier puerta, tocarla (puerta y pomo) y si esta caliente, no abrirla si no es imprescindible ya que al otro lado hay fuego. - Al abandonar el lugar, intentar cerrar las leves de paso de gas y electricidad; informar a los servicios de emergencia de si se ha podido o no y de su ubicación. Recomendamos que se instalen detectores de humos y gases en los lugares de riesgo: como en habitaciones donde se utilicen braseros, en cocinas que utilicen gas, etcétera. Si tienes cualquier duda, los servicios de extinción de incendios de tu localidad o región te darán gustosamente las indicaciones de lo que es más recomendable en cada caso. Y no olvides hacer el mantenimiento periódico adecuado recomendado para cada equipo.

Recomendaciones ante situaciones

meteorológicas adversas

Ante tormentas: Lo más recomendable es no exponerse innecesariamente y buscar refugio. Si es imprescindible salir al exterior: abrigarse adecuadamente, sin olvidar un buen calzado adaptado a al situación. E incluso valorar utilizar un bastón si las superficies no peligrosas. En casos extremos valorar la utilización de medios especializados, como raquetas de nieve, camprones, etcétera. También se recomienda llevar el teléfono móvil bien cargado y un silbato o similar (especialmente en áreas no urbanas), por si es necesario llamar la atención. Informar siempre a alguien de lo que se pretende hacer y del recorrido aproximado que se pretende seguir. Si es necesario coger un vehículo, que este tenga las condiciones adecuadas (por ejemplo: con cadenas o ruedas para la nieve). Salir con el depósito lleno y ropa de abrigo. Si te quedas atrapado en el vehículo. Solicitar ayuda (112) y no abandonarlo a menos que sea imprescindible. Ante tormentas eléctricas: Buscar refugio. Pero nunca hacerlo junto a líneas de alta tensión, vallados metálicos, árboles ni estructuras solitarias. En un bosque, no pegarse a los troncos y no acercarse a los árboles más altos. Si se busca refugio en una cueva, no quedarse ni cerca de la entrada ni cerca del fondo ni de las paredes. En un vehículo, no tocar las partes metálicas. Si el vehículo recibe el impacto de un rayo. Salir del mismo sin tocar su estructura, de un salto preferiblemente. Si se recibe el impacto de un rayo, solicitar ayuda inmediatamente 112, aunque crea que se encuentra bien. Ante inundaciones: No cruzar nunca corrientes de agua, por poca profundidad que tengan; ni a pie ni con un vehículo. Si te atrapa una corriente, luchar por mantener siempre la cabeza fuera del agua. Agarrarse a algo sólido y aguantar. Si ves que te va a ocurrir dentro de un vehículo, abrir la ventanilla para poder abandonarlo si se empieza a sumergir. Si lo que te atrapa es un remolino: dejarse llevar, y salir de el en cuanto sea posible.

Recomendaciones ante accidentes o

catástrofes

Ante accidentes de tráfico: Quitar el contacto del vehículo. Ponerse los chalecos reflectantes y Señalizar el lugar (triángulos de emergencia) . Moverse siempre lo más alejado de la calzada. No abandonar el vehículo, a menos que existan otros riesgos como de incendio, de ser envestidos por otros vehículos o similares. Si se abandona el vehículo, buscar refugio lejos de al calzada, tras los quita-miedos o casi fuera del arcén. Avisar a las autoridades (112) informando sobre el lugar, número de víctimas y vehículos afectados; así como cualquier otro dato que se considere de interés (si hay heridos, productos peligrosos, etcétera). Ante derrumbamientos: En la medida de lo posible, abandonar el lugar rápidamente. Desplazarse pegados a la pared y sin empujar. Alejarse de edificios o elementos susceptibles de caer (árboles, postes, etcétera). Si no se puede abandonar el lugar: refugiarse agachado pegado a paredes (de hormigón o ladrillo), armarios o muebles resistentes. Si se hace debajo de una mesa, hacerlo en la parte más cercana a la pared. Nunca hacerlo en los marcos de las puertas ni ventanas; son la parte más débil de la estructura. El objeto de esto es conseguir lo que se denomina “el triángulo de la vida” y es el lugar donde se encuentran la mayoría de supervivientes.

Ante cualquier emergencia, lo más recomendable es tener un plan

Aunque no es habitual, la mejor manera de aumentar las posibilidades de supervivencia ante diferentes situaciones es tener preparado un plan de actuación ante las mismas. No es necesario tenerlo por escrito, ni que sea preciso al milímetro, basta con recoger ideas generales y acciones concretas ante cada una de ellas. Es interesante haber pensado en ello y escogido qué acciones se tomarán en cada momento. Repasar y actualizar el plan periódicamente permitirá que si sucede una situación peligrosa, las posibilidades de reaccionar rápida y adecuadamente son mayores. En lugares donde existen riesgos conocidos, como zonas de riesgo sísmico, de inundaciones u otro cualquiera; se recomienda encarecidamente tener dispuesto un plan. E incluso un equipo de supervivencia que pueda ser tomado rápidamente y permitir sobrevivir hasta la llegada de la ayuda. Como ejemplo la página web de la Cruz Roja estadounidense recoge recomendaciones ante distintos tipos de situaciones: tornados, inundaciones, tormentas, etcétera. Es interesante echarle una ojeada. www.redcross.org La APP más interesante Y también comentamos que la Cruz Roja Estadounidense a desarrollado una aplicación para teléfono móvil que sirve para aprender sobre primeros auxilios, incluye recomendaciones ante diferentes situaciones de emergencia y además ante situaciones de primeros auxilios proporciona la información fundamental para poder reaccionar inicialmente. Consideramos que es una aplicación muy recomendable. Se llama First Aid  y es gratuita, se instala en inglés pero se puede configurar en español muy fácilmente. También considerar que el tamaño de la aplicación tiene un tamaño grande. Si quieres más información, no dudes en contactar con nosotros escribiéndonos a: contacto@bspp.es
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Situaciones

especiales

Pese a que hoy en día tendemos a pensar que tenemos todo bajo control, en cualquier momento pueden surgir  situaciones inesperadas que pueden volverse muy peligrosas si no tenemos unos conocimientos elementales que nos pueden ayudar a enfrentarnos a esos los peligros. ¿A qué tipo de situaciones nos referimos? Las situaciones pueden ser muy variadas, desde riesgos en el hogar, en la calle o el campo o incluso ante situaciones muy poco habituales como catástrofes o situaciones climatológicas adversas. El tema de las catástrofes es muy delicado y siempre se está supeditado a los riesgos existentes en la zona en la que cada uno se encuentre. Por ello, el primer paso y fundamental, es conocer que tipo de riesgos existen en la zona donde vives o te encuentras. Pueden ser muy variados como riesgo por tormentas, inundaciones o incluso riesgo sísmico (terremotos) o volcánico (básicamente en las Islas Canarias). Las autoridades de Protección Civil de cada región tienen identificados los riesgos en su entorno y proporcionan información a los ciudadanos de cómo prevenir y enfrentarse a cada situación. Recomendamos muy insistentemente informarse y seguir sus indicaciones. De todas formas, en esta sección vamos a incluir información básica para enfrentarse a diferentes situaciones potencialmente peligrosas. En cualquiera de los casos, el mejor de los consejos es siempre: identifica los riesgos que te pueden afectar y toma medidas para eliminarlos o al menos minimizarlos. Y siempre, intentar mantener la calma

Recomendaciones

en el hogar

Con niños pequeños La primera medida es siempre educarlos para que no hagan cosas que no deben, sin embargo sabemos que tienen una tendencia natural a no hacer siempre caso. Por ello se siguieren medidas paliativas. Electricidad: proteger los enchufes para que no metan los dedos. En las viviendas modernas esa protección está incorporada en las propias tomas, pero en instalaciones antiguas no es así Medicinas o productos peligrosos: mantenerlos siempre fuera de su alcance. Cerrar los armarios donde se almacenan con llave u otro sistema de seguridad. Si se produce contacto con un producto toxico (como por ejemplo beber lejía), llamar al teléfono de emergencias toxicológicas donde se darán las recomendaciones adecuadas ante cada producto y situación: 91 562 04 20. Y seguir sus indicaciones. Si la situación es grave, tampoco dudar en llamar al 112 para solicitar ayuda. Servicio de Información Toxicológica Esta página incluye recomendaciones más específicas. Con personas con problemas físicos o poco ágiles: Suelos: mantenerlos libres de obstáculos como alfombras o incluso muebles que entorpezcan el paso. Esto evitará caídas. Baños o duchas: cubrirlos de elementos antideslizantes. También colocar los asideros que se consideren adecuados para entrar, salir o realizar la actividad que se requiera (por ejemplo: sentarse en el inodoro). Esta recomendación es adecuada siempre, sin importar las características de las personas que habiten la vivienda, Dormitorio: no utilizar camas ni demasiado bajas ni demasiado altas; la altura que permita a la persona incorporarse fácilmente. Con calentadores: A gas: Estos sistemas tienen el peligro de escapes que pueden generar intoxicaciones o explosiones. Comprobar el estado de la instalación, que esté bien conectado y sin piques ni roturas en empalmes o tubos. Asegurarse siempre de que están desconectados o bien cerrados si no se utilizan. Si se detecta un escape de gas: no encender ningún tipo de luz ni utilizar aparatos eléctricos ni que puedan generar chispas. Ventilar muy bien la zona y evacuarla durante un tiempo prudencial (hasta que la concentración de gas haya desaparecido). Braseros o similares:  Aunque estos sistemas se utilizan muy poco actualmente, en edificios antiguos todavía están presentes. Utilizados con precaución cumplen con su función; pero esto no evita que se pueda generar una mala combustión. SI esto se produce, los gases generados pueden ocasionar la asfixia. Por ello se recomienda evitar su uso, y si no es posible, hacerlo en lugares bien ventilados o con sistemas de detección de gases. Con fuego Velas: tener mucha precaución al utilizarlas, no dejarlas nunca desatendidas, utilizar veleros apropiados y nunca colocarlas cerca de cortinas, papeles o elementos que prendan fácilmente. Han de tener una base estable que evite que puedan caer. Tampoco permitir que menores o personas con problemas mentales jueguen con ellas. Cocinando: SI al cocinar prende el aceite de la sartén o similar; no echar nunca agua. Para apagar el fuego cubrir el recipiente con una tapa sin agujeros o similar o cubrirlo con un trapo húmedo. Apartar o apagar la fuente de calor y esperar bastante rato antes de retirarlo, ya que el riesgo de que se regenere el fuego es alto. Si prende el extractor, utilizar un extintor, sin olvidar desconectarlo. En cualquier otro lugar de la casa: utilizar un extintor. Si no se dispone de uno y el fuego es de pequeñas dimensiones: intentar sofocarlo con una manta o similar, preferiblemente húmeda. Si el fuego comienza a tener una dimensión considerable, abandonar la habitación cerrando la puerta y avisar inmediatamente a los servicios de emergencias 112 y a los vecinos. Tener siempre presente que el fuego se extiende muy rápidamente y que puede atraparnos fácilmente. Y también que lo que más víctimas causa es la inhalación de humo. Si te ves rodeado por fuego-humo: - Abandonar rápidamente el lugar, sin correr pero sin detenerse. Si no es posible, ir a una ventana o elemento exterior y esperar la ayuda.  - Mantenerse por debajo del humo, agacharse, andar a  gatas o tumbado si es necesario. - Cubrir la boca y nariz con un trapo húmedo. - Antes de abrir cualquier puerta, tocarla (puerta y pomo) y si esta caliente, no abrirla si no es imprescindible ya que al otro lado hay fuego. - Al abandonar el lugar, intentar cerrar las leves de paso de gas y electricidad; informar a los servicios de emergencia de si se ha podido o no y de su ubicación. Recomendamos que se instalen detectores de humos y gases en los lugares de riesgo: como en habitaciones donde se utilicen braseros, en cocinas que utilicen gas, etcétera. Si tienes cualquier duda, los servicios de extinción de incendios de tu localidad o región te darán gustosamente las indicaciones de lo que es más recomendable en cada caso. Y no olvides hacer el mantenimiento periódico adecuado recomendado para cada equipo.

Recomendaciones

ante situaciones

meteorológicas

adversas

Ante tormentas: Lo más recomendable es no exponerse innecesariamente y buscar refugio. Si es imprescindible salir al exterior: abrigarse adecuadamente, sin olvidar un buen calzado adaptado a al situación. E incluso valorar utilizar un bastón si las superficies no peligrosas. En casos extremos valorar la utilización de medios especializados, como raquetas de nieve, camprones, etcétera. También se recomienda llevar el teléfono móvil bien cargado y un silbato o similar (especialmente en áreas no urbanas), por si es necesario llamar la atención. Informar siempre a alguien de lo que se pretende hacer y del recorrido aproximado que se pretende seguir. Si es necesario coger un vehículo, que este tenga las condiciones adecuadas (por ejemplo: con cadenas o ruedas para la nieve). Salir con el depósito lleno y ropa de abrigo. Si te quedas atrapado en el vehículo. Solicitar ayuda (112) y no abandonarlo a menos que sea imprescindible. Ante tormentas eléctricas: Buscar refugio. Pero nunca hacerlo junto a líneas de alta tensión, vallados metálicos, árboles ni estructuras solitarias. En un bosque, no pegarse a los troncos y no acercarse a los árboles más altos. Si se busca refugio en una cueva, no quedarse ni cerca de la entrada ni cerca del fondo ni de las paredes. En un vehículo, no tocar las partes metálicas. Si el vehículo recibe el impacto de un rayo. Salir del mismo sin tocar su estructura, de un salto preferiblemente. Si se recibe el impacto de un rayo, solicitar ayuda inmediatamente 112, aunque crea que se encuentra bien. Ante inundaciones: No cruzar nunca corrientes de agua, por poca profundidad que tengan; ni a pie ni con un vehículo. Si te atrapa una corriente, luchar por mantener siempre la cabeza fuera del agua. Agarrarse a algo sólido y aguantar. Si ves que te va a ocurrir dentro de un vehículo, abrir la ventanilla para poder abandonarlo si se empieza a sumergir. Si lo que te atrapa es un remolino: dejarse llevar, y salir de el en cuanto sea posible.

Recomendaciones

ante accidentes o

catástrofes

Ante accidentes de tráfico: Quitar el contacto del vehículo. Ponerse los chalecos reflectantes y Señalizar el lugar (triángulos de emergencia) . Moverse siempre lo más alejado de la calzada. No abandonar el vehículo, a menos que existan otros riesgos como de incendio, de ser envestidos por otros vehículos o similares. Si se abandona el vehículo, buscar refugio lejos de al calzada, tras los quita-miedos o casi fuera del arcén. Avisar a las autoridades (112) informando sobre el lugar, número de víctimas y vehículos afectados; así como cualquier otro dato que se considere de interés (si hay heridos, productos peligrosos, etcétera). Ante derrumbamientos: En la medida de lo posible, abandonar el lugar rápidamente. Desplazarse pegados a la pared y sin empujar. Alejarse de edificios o elementos susceptibles de caer (árboles, postes, etcétera). Si no se puede abandonar el lugar: refugiarse agachado pegado a paredes (de hormigón o ladrillo), armarios o muebles resistentes. Si se hace debajo de una mesa, hacerlo en la parte más cercana a la pared. Nunca hacerlo en los marcos de las puertas ni ventanas; son la parte más débil de la estructura. El objeto de esto es conseguir lo que se denomina “el triángulo de la vida” y es el lugar donde se encuentran la mayoría de supervivientes.

Ante cualquier emergencia, lo más

recomendable es tener un plan

Aunque no es habitual, la mejor manera de aumentar las posibilidades de supervivencia ante diferentes situaciones es tener preparado un plan de actuación ante las mismas. No es necesario tenerlo por escrito, ni que sea preciso al milímetro, basta con recoger ideas generales y acciones concretas ante cada una de ellas. Es interesante haber pensado en ello y escogido qué acciones se tomarán en cada momento. Repasar y actualizar el plan periódicamente permitirá que si sucede una situación peligrosa, las posibilidades de reaccionar rápida y adecuadamente son mayores. En lugares donde existen riesgos conocidos, como zonas de riesgo sísmico, de inundaciones u otro cualquiera; se recomienda encarecidamente tener dispuesto un plan. E incluso un equipo de supervivencia que pueda ser tomado rápidamente y permitir sobrevivir hasta la llegada de la ayuda. Como ejemplo la página web de la Cruz Roja estadounidense recoge recomendaciones ante distintos tipos de situaciones: tornados, inundaciones, tormentas, etcétera. Es interesante echarle una ojeada. www.redcross.org La APP más interesante Y también comentamos que la Cruz Roja Estadounidense a desarrollado una aplicación para teléfono móvil que sirve para aprender sobre primeros auxilios, incluye recomendaciones ante diferentes situaciones de emergencia y además ante situaciones de primeros auxilios proporciona la información fundamental para poder reaccionar inicialmente. Consideramos que es una aplicación muy recomendable. Se llama First Aid y es gratuita, se instala en inglés pero se puede configurar en español muy fácilmente. También considerar que el tamaño de la aplicación tiene un tamaño grande. Si quieres más información, no dudes en contactar con nosotros escribiéndonos a: contacto@bspp.es
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